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DE SER EXTRANJERA Y OTROS DEMONIOS

“ No hay promesa de una tierra esperándome no hay promesa de un lugar que sea para mi soy un hijo de la noche y de la intemperie solo se que ahora que vengo no soy de aquí no, yo no soy de aquí no ni quiero ser de aquí...” (Me quiero perder - 1280 Almas) Tal vez las Almas pensaban en otra cosa cuando escribieron la canción, pero ahora encajan perfectamente en esta sensación que tengo de ser extranjera aún en “mi lugar”. Cualquiera que haya pasado algún tiempo “fuera” en otra ciudad, en otra región, en otro país, o en otra sintonía, habrá sentido una sensación parecida, de sentir que ya no existe un único lugar para ser o una tierra prometida a la cual regresar. Floripa y este año y cuatro meses de ser extranjera me han mostrado algo que ya venia sintiendo hace algunos años atrás y es que esta condición de ser de “otro” lugar ya hace parte de mi, aún cuando estoy en lo que creía que era “mi lugar”. O como bellamente lo describen las Almas “ya se que no hay una tierra esperándome, ...

Una nueva lista

  Hace unos días mi orientadora (la profesora que dirige mi investigación) me pidió que le hiciera una lista de las “cosas” que había hecho el año pasado en la Maestría, para que ella pudiera redactar una carta dirigida al programa de Sociología Política, solicitando una prorroga de mi beca por un año más. ¡Chanfle! ¿Qué fue lo hice en la maestría el año pasado?. La lista “oficial” que le pasé a ella tenía cosas como las disciplinas en las que me inscribí y que aprobé, los eventos académicos en los que participé, los datos de un artículo que me publicaron en un libro y pare de contar. Ella quedó satisfecha con el listado aquel y también la secretaría de la maestría, que me aseguró la beca por un año más (¡menos mal porque de hacer panes no puedo vivir!), pero yo no. Ocho disciplinas, dos seminarios y una publicación no describirían de ninguna forma este año que pasó y todas las cosas que conseguí hacer gracias a la maestría. Así que aquí va mi lista no oficial aprovechando qu...

Finalizada e final

Al final todo llega a su fin. Tal vez solo sean finales momentáneos, que serán apenas etapas de momentos más largos llenos de pequeños finales. Final de semestre, final de año, final de aulas , final de la primera etapa de mestrado , trabajos finales. Finalizada y final. No como Soriano “Triste, Solitario y final” pero llegando casi sin alientos. No como Álvaro Campos “…vencido, como se soubesse a verdade” pero si un poco derrotada como si entendiera. Así suelen ser los finales ¿no?. A la larga es en el camino que uno termina dejando toda la energía, llegando exhausto al final. Lo bueno es que como bien diría Drexler se trata de “amar la trama más que al desenlace”.  Hoy hace exactamente nueve meses me embarqué en esta aventura. Largos y cortos nueve meses pasados por verano, otoño, invierno y una linda primavera. Com dias de Praia e de chuva e mais dias de chuva, porque em Floripa chove e chove muito. Com compridas noites de estudo com milhares de leituras sociológicas difíceis...

Baleias, Baleias, Baleias

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  La mayor parte del año, las islas Georgias allá en el Atlántico Sur, son el hogar de la ballena Franca, pero en invierno, cuando se pone mucho más frío, ellas migran a la costa Catarinense donde las aguas son más calientes y "tranquilas", para dar a luz a sus "filhotes" y para amamantarlos hasta que tengan un mayor tamaño con el que puedan defenderse solitos de algunos de sus predadores. Comienzan a llegar en agosto y se van a mediados de noviembre. Aunque algunas fueron vistas en los alrededores de Florianópolis suelen estar más entre Imbituba y Garopaba (pequeñas ciudades del litoral catarinenese a un par de horas de floripa). Desde antes que llegaran, en realidad desde el día que me enteré que habían ballenas por aquí cerca, estaba conspirando para verlas y sólo al final de la temporada conseguí una buena secuaz para embarcarme en ese plan. En Floripa caía un aguacero tremendo y apenas amanecía cuando salimos, y aunque en Garopaba no llovía había un viento fue...

La copa del mundo y yo...en Brasil

Nunca fui fan del futbol, no digo que en ninguna de sus expresiones porque me gusta jugarlo y me parece un deporte interesante, pero siempre he cuestionado todo ese mundo de locura que gira a su alrededor. Por eso no puedo dejar de hablar sobre la copa del mundo estando en Brasil, lo cual es una completa locura. Unas semanas antes de iniciar el mundial todo cambió en esta isla, aparecieron banderas verde amarillas por todas partes, en las cafeterías, bibliotecas y tiendas brotaron enormes televisores plasma, todas las conversaciones fueron dirigidas a temas futboleros y los atuendos habituales de las personas de la universidad empezaron a combinarse con el amarillo llamativo de la camiseta de la selección. Cuando se inauguró la copa entendí que esto era otro mundo. Todo se detiene cuando juega Brasil: se suspenden las clases, se cierran los bancos, oficinas y las tiendas. En general todo para, pero no solo por los noventa minutos reglamentarios del juego, sino que después del partido l...