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Mostrando postagens com o rótulo Tesis

Correr, disertar y nadar

--> Aún no ha amanecido pero el canto insistente de los “bem-te-vi” me avisan que pronto el sol aparecerá en el horizonte, tengo sueño, pero la calle me llama a la distancia. Espero que la primera linea de luz atraviese mi ventana y me pongo en pie como quien es “llamado al deber”. Me visto de atleta, amarro los tenis, enciendo el mp3 y salgo a la calle sin una sombra de duda. Afuera el aire es fresco, adentro la casa parece un infierno. En verano el termómetro empieza desde 28 grados y no hay ventilador que pueda con eso. La mañana, antes que el sol aparezca, es un momento apacible, todo parece más silencioso, hay pocos carros en las vías y un olor a fresco, como de hierbabuena recién cortada, va y viene con la brisa. Cuando me acerco a la Bahía Sur me siento de repente corriendo entre un sueño, la “ maresia ”, esa nube de aire salado que se levanta desde el mar, nubla todo, dejando el mundo confuso, borroso, difuminado, medio disperso. Corro despacio, sin ningún ...

Muñeco

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Muñeco me carga en su lomo con gran delicadeza bajo el implacable sol del medio día en el Cañón del río Melcocho. Con su paso cansado pero constante, me lleva por entre potreros, bosques, caminos estrechos, puentes y quebradas. Anda como si pasara por una ancha sabana, por pequeños senderos cercados por enormes abismos, desde los cuales el río parece apenas un pequeño hilo de agua. No reniega, no se queja, y no disminuye su paso frente a empinadas subidas, empedradas y lodosas bajadas, ni en las profundas y correntosas quebradas. A veces yo me aferro a la montura y cierro los ojos cuando pasamos por el borde del cañón, y le digo algunas palabras de aliento en esas subidas que parecen ser más fáciles de alcanzar escalando con cuerdas y arneses. Pero Muñeco tiene coraje, es valiente, ha hecho ese camino cientos o tal vez miles de veces, cargando varios kilos de panela, café, maíz, frijol y madera. Conoce cada piedra, cada paso, cada desvío. Sin embargo a pesar de su bravura, le ...

Amar la trama más que el desenlace o viajando hacia Ítaca

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ITACA Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los Lestrigones, ni a los cíclopes ni a la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los Lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tu no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo que sean muchos los días de verano que te vean arribar con gozo, alegremente a pozos que tu antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia y comprar bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades de Egipto para aprender y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar ahí...