Quando tudo da errado, mas de algum jeito da certo!
Comencé a dar clases de español desde hace unos 20 días en una escuela de idiomas, en el centro de Floripa, exactamente a 5,9 kilómetros desde mi casa. Conseguí el trabajo casi por casualidad, una de esas cosas que llegan justo cuando uno lo necesita, sin buscarla, sin esperarla y casi sin creerlo. Es una escuela personalizada, así que le doy clase a una persona a la vez. Tengo entre 5 y 6 alumnos por semana. Todos en primer nivel y con razones variadas para aprender. Antes dí clases de español a compañeros de la maestría, me pagaron revisando mis trabajos en portugués y con intercambios de música, películas, libros y buenísima energía. Pero ahora soy “formalmente” toda una profesora de español, preparo clases, calculo el ritmo y las particularidades de cada uno de mis alumnos, camino para la universidad escaneando mi cabeza, buscando música, poemas, cuentos, pensado que puedo usar para trabajar los pronombres, los posesivos, los verbos. Claro, yo sé español, lo hablo, lo conozco...