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TAIGA

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Eskiandal Paña Palmer , alias Taiga. Una gata singular, como todos los gatos. Una isleña en la nevera, en Bogotá. Nativa de San Andrés y con espíritu San Andresano. Es de azúcar como los isleños, si llueve no sale de la cama y vive al ritmo del sol, como yo, tal vez eso le heredé a los San Andresanos, a la gente del Caribe, o le aprendí a Taiga. Llegó a mi por casualidad, por descarte, porque no había nadie más que la cuidara y yo tenía muchos ratones en casa. Bueno en realidad no fue casualidad, fue la voluntad casi última de Leono, el  hermoso gato de Mafe, que la escuchó, la encontró, la rescató y después de todo la puso en mis manos. Taiga no tenía ni 2 meses cuando me encontró, yo pasaba por los 22 años. Era horrible, horripilante, la gata más fea que hubiera visto en toda mi vida. Flaca, sin pelo, con una cabeza gigante y cara de loca. Tal vez eso había heredado de su ex-dueño. Un loco que la policía había sacado a la fuerza de una casa al frente de la mía, que se fu...

Aunque no diera cierto

Risas, estremecimientos, sonrisas, buenas energías Inesperados encuentros, Abrazos desinteresados con dulces olores Y una sensación de algo inconcluso, de algo que quedo pendiente. Fácil perderse entre su energía inagotable, esa que encanta hechiceras y dragones De esa que atrapa desapercibidos observadores. No duda, no piensa mucho, actua sin planear, sin recuar Sin coartar nada, sin arrepentirse, sin pensarlo dos veces Y en sus ojos un poco de picardía, de niño pequeño Que hace las cosas sin inhibiciones, sin resentimientos, Con todos los sentidos aquí y ahora Sin importar la hora, el color o la forma. Soplidos, golpidos, mordiscos, trillidos, queijidos. Impulsivo, receptivo, fuerte, sonriente, bobo. Y si me preguntan no puedo decir nada con sentido Hace tiempo me perdí entre su sinsentido Entre esa medio locura contagiante, Hace tiempo me olvide de pesares y obligaciones Deleitándome...

Reinventese

En caso de rabia intensa, ande un rato en bicicleta, vaya a la playa, golpee una pelota vieja no piense, deje la cabeza quieta, quien sabe ella sola se refresca. Grite con fuerza, sin miedo, ni pereza pida un pollo entero y coma sólo las mejores presas tome una ducha, cante a gritos una música intensa Olvidese de sus esquemas dude de lo que piensa Reinventese sin prejuicios y sin recetas. En caso de aburrimiento, píntese el cabello, póngase un vestido bueno prepárese un daiquiri, váyase de paseo, ignore la rutina, quítese el reloj, apague el teléfono píntese las uñas, cuéntele un chiste al mesero camine a media noche y sin agüero experimente, cambie, búsquese un amor nuevo dude de si mismo Reinvéntese sin dolor y sin conflicto. Si ataca la tristeza corra como atleta, cambie de apariencia váyase de fiesta, baile sobre la mesa tome algunas cervezas, olvídese de la dieta, ande sin zapatos sobre la arena haga algunas apuestas, compre una p...

Balcones

Jugando entre techos, casas y colgajos solitarios, llenos de gente y a veces olvidados. Amarillos, verdes, rojos, blancos, negros o morados Con lindas barandas, de madera de hierro o de barro. Mirando siempre desde arriba a la calle, a la playa, a la ciudad viva Espiando a quienes pasan sin deparar su estadía. A veces llenos de ropa, con sillas, con sombrillas. Sucios, viejos, torcidos, caídos, sin vida. Parceros del viento, del sol y de la llovizna. Inmutables a aguaceros, a furiosas ventiscas. Esbeltos, altos, brillantes, nuevos, con cortinas. vigilantes silenciosos de las aceras y de las vías.    Balcones con historias, con poesía y con rimas pequeños o enormes, siempre me sacan mi mejor sonrisa. Me encantan los pequeñitos que parecen no tener salida los que guardan bicicletas, hamacas, materas florecidas. Los que miran a las montañas, a la playas, a las olas embravecidas, cuando el sol alumbra paralelo a sus rendijas. Adoro los que tienen vitrales, velas y faro...