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Gatos, amores y despedidas

Lindos, calmados, pacientes, curiosos, cariñosos, libres y voluntariosos. Hay que compartir un tiempo con uno para conocer ese estilo y encanto particular que tienen. Un gato es un pequeño espíritu libre que mira atento y alerta todo lo que pasa a su alrededor, que duerme varias horas por días y juega con cualquier cosa insignificante. Es una gotica de tigre que deambula por el mundo ronroneando de vez en vez cuando se siente cómodo.  No puedes atrapar o poseer un gato, son por naturaleza libres. No les gusta sentirse encerrados ni muy apretados. No puedes ponerles un collar, ni nada que los asegure fuerte. Puedes intentar moldarlos, cercarlos hacer que sigan ordenes, pero ellos siempre escapan, huyen, se dan mañas para hacer lo que quieren como quieren.  Yo tuve una gata linda que amé mucho y que hace unos días murió. Lloré y aún lloro de vez en cuando porque ya no puedo tenerla más a mi lado. Porque no puedo molestarla y rascarle el lomo justo encima de la cola hast...

TAIGA

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Eskiandal Paña Palmer , alias Taiga. Una gata singular, como todos los gatos. Una isleña en la nevera, en Bogotá. Nativa de San Andrés y con espíritu San Andresano. Es de azúcar como los isleños, si llueve no sale de la cama y vive al ritmo del sol, como yo, tal vez eso le heredé a los San Andresanos, a la gente del Caribe, o le aprendí a Taiga. Llegó a mi por casualidad, por descarte, porque no había nadie más que la cuidara y yo tenía muchos ratones en casa. Bueno en realidad no fue casualidad, fue la voluntad casi última de Leono, el  hermoso gato de Mafe, que la escuchó, la encontró, la rescató y después de todo la puso en mis manos. Taiga no tenía ni 2 meses cuando me encontró, yo pasaba por los 22 años. Era horrible, horripilante, la gata más fea que hubiera visto en toda mi vida. Flaca, sin pelo, con una cabeza gigante y cara de loca. Tal vez eso había heredado de su ex-dueño. Un loco que la policía había sacado a la fuerza de una casa al frente de la mía, que se fu...