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Hay que sacarlo todo afuera como la primavera...

…para que adentro nazcan cosas nuevas, dice Piero y no pudo estar más acertado conmigo hoy.  Salí a nadar después de un día largo y mientras llegaba a la piscina que queda a pocas calles, todo absolutamente todo me cayó encima. Hacía tiempo no me sentía así: triste, sola y lejos… muy lejos. Creo que es la primera vez que me siento así desde que llegué a Floripa y como si hubiera llegado al límite de capacidad, las lágrimas empezaron a sacarlo todo afuera. Llorar tiene esa misma propiedad que la risa, es terapéutica. Nada como llorar un buen rato para sentirse mejor. Ahora, nadar y llorar es una buena combinación, ya lo había mostrado Juliette Binoche en la primera película de la trilogía de colores de Kieslowski (mi preferida por cierto) y no pude dejar de recordarla mientras recorría la piscina de un lado a otro dejando las lágrimas confundirse en el bonito azul brillante del agua. Sentimientos encontrados. Un montón de detalles pequeños, de frustraciones con el idioma (una cosa...

SPITZKOPF

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No se posible borrar de cada uno las marcas y huellas de donde uno es. Yo por ejemplo nací en los Andes . De donde esas grandes montañas que recorren casi toda América del sur se dividen en tres y llegan casi a su fin. Nací y crecí en la cordillera Oriental. A dos mil seiscientos y cuarenta metros de altura. En el altiplano, en la hermosa sabana de Bogotá, donde la cordillera se muestra fuerte, impetuosa y calma desde cualquier rincón del que se le mire. Crecí contemplando esas montañas donde están entramados más de un millar de años de tradición, que construyó y aún construye el pueblo Muisca y los otros pueblos vecinos, que las caminaron, las escucharon y las cuidaron. Y en ellas se cimientan cientos de años de historia reciente desde cuando sus faldas vieron crecer grandes y pequeñas ciudades, abastecidas por sus ríos y amparadas por sus suelos fértiles. Crecí subiendo al cerro de cruz, el de la iglesia de la Valvanera en Chía, viendo despertar la sabana a mis pies, con su...

Cuatro meses...grandes adquisiciones

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Mi gente linda, hoy hace cuatro meses llegué a Floripa con un par de maletas, un montón de expectativas y un poco de desconcierto. Como ya escribí hace unos días, cuatro meses parece corto y tal vez lo sea, pero de verdad que han sido mucho más que otros cuatro meses en mi vida, ha sido un tiempo realmente tranquilo, bueno, alegre, inesperado y asombroso.  Ya van varios años que ando de un lado para otro sin tener una casa fija o un hogar propio, y estos cuatro meses aquí no han sido la excepción. Me gusta mi actitud medio errante, medio de paso, medio de momento, en parte porque no me amarro a nada, en parte porque encajo en cualquier lado. Llegué con una maleta grandota y otra pequeña cargadas con un casco y unas zapatillas para una bicicleta que aun no he comprado (pero que debo conseguir con urgencia); con ropa variada que sirve para toda situación y que me acompaña hace tiempo (fácil de lavar, fácil de cargar y muy cómoda); con un par de sabanas y una cobija; c...

Brasil está en todo y por todas partes

¿Que hace de un territorio, unas personas y un conjunto de cosas un País? ¿Qué hace de Floripa una partecita de Brasil? ¿Es sólo la casualidad de haber quedado dentro del territorio denominado Brasil en 1822 cuando oficialmente se independizó de Portugal? Cada vez estoy más convencida que Brasil es una esencia que está en todo, y que en Floripa (esta pequeña grande isla del sur del continente) es tan evidente como lo podría ser en cualquier otra ciudad o pueblo o esquina brasilera. Y es que sin duda eso ocurre en todos los países. ¿Será que el espíritu colombiano no está en un buen ajiaco, en un canelazo caliente, en un guaro o en una buena dosis de cumbias, bullerengue y gaitas? ¿O quien puede negar que la sangre cubana no fluye con fuerza entre el Ron Habana de sus mojitos y se estremece al ritmo de un buen son al estilo de Buena Vista Social Club? Hace unos días estuve en un pequeño bar de Samba en la Lagoa llamado Varandas . El lugar es una casa amarilla de un solo...

Floripa a ilha da magia

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Floripa Floripa, ilha da magia , lugar encantador sin dudas, lleno de sorpresas y misterios. Su magia mana desde los lugares más ordinarios hasta los más inauditos. Territorio de brujas y brujos, de personajes místicos, expertos en el arte del encantamiento cuyos trucos, conjuros y sortilegios hechizan a cualquiera dispuesto a embriagarse en su licor exquisito. Resistirse, ilusorio. Caer rendido a sus pies, ineludible. De nuevo, yo completamente enamorada, otro lugar que me atrapa con su elixir. ¿Cómo resistirse a la belleza, la magia y los encantos de esta isla? Floripa es bella, bellísima y su buena energía se mece al ritmo del viento del sur y de las sonrisas, conversaciones, miradas y abrazos de algunas de las personas que por ella deambulan. A veces cuando camino por los alrededores de la universidad o por las playas y calles de esta ciudad, no puedo dejar de suspirar y sonreír con complicidad, como entendiendo lo que el susurro del viento del sur anda diciendo o lo que el Boit...

Festa Junina

Mediados de junio, solsticio de invierno, una gran fogata alumbrándolo todo, el olor del quentão (vino Caliente) deambulando por doquier, la gente danzando al ritmo del xote y el forro , que surge mágicamente de un triangulo, un violín, un tambor, un bajo y una flauta dulce. Una imagen de ensueños escondida atrás de la facultad de biología en le UFSC (Universidade Federal de Santa Catarina), una fiesta pagana, un tributo a los santos, São João , São Antônio y São Pedro sonriendo al ver tremendo espectáculo. Un momento, una noche, la noche más larga del año, una fiesta llena de historia, venida desde Europa, traída por los portugueses, reinventada cada junio. Tan pagana como en sus inicios y aunque cooptada por la iglesia, su esencia sigue hablándole al tiempo cambiante, a la tierra en movimiento que propicia nuevas cosechas y continuos reinicios. Una tradición híbrida alimentada de mesclas propias del espíritu brasilero, tan afro como europeo e indígena y enriquecida por detalli...

La copa del mundo y yo...en Brasil

Nunca fui fan del futbol, no digo que en ninguna de sus expresiones porque me gusta jugarlo y me parece un deporte interesante, pero siempre he cuestionado todo ese mundo de locura que gira a su alrededor. Por eso no puedo dejar de hablar sobre la copa del mundo estando en Brasil, lo cual es una completa locura. Unas semanas antes de iniciar el mundial todo cambió en esta isla, aparecieron banderas verde amarillas por todas partes, en las cafeterías, bibliotecas y tiendas brotaron enormes televisores plasma, todas las conversaciones fueron dirigidas a temas futboleros y los atuendos habituales de las personas de la universidad empezaron a combinarse con el amarillo llamativo de la camiseta de la selección. Cuando se inauguró la copa entendí que esto era otro mundo. Todo se detiene cuando juega Brasil: se suspenden las clases, se cierran los bancos, oficinas y las tiendas. En general todo para, pero no solo por los noventa minutos reglamentarios del juego, sino que después del partido l...