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Estrenando estaciones y amando el otoño

Si, cambia, todo cambia: las personas, la vida, el mundo y bueno increíblemente también el clima cambia y ¡cómo cambia!. Es obvio dirán ustedes. Pues si, pero a mi me impresiona mucho. En el colegio me enseñaron que existían cuatro estaciones: verano, otoño, invierno y primavera; y que ocurrían cada tres meses, de año en año. Me dijeron que había un solsticio de verano y uno de invierno, que marcaban el inicio de cada una de esas dos estaciones extremas y que en el equinoccio de primavera y de otoño, el día y la noche duraban exactamente lo mismo. Ajá, la lección me la aprendí. Pero por primera vez viví en carne propia, un año en los que cada 3 meses TODO cambia y tengo que aceptar que aún no logro acostumbrarme. Llegue a Floripa justo en el cambio de estación, pasando del verano para el otoño. Corría el mes de marzo y el ambiente me parecía “veranezco” aún con días soleadísimos y calurosos. Podía salir a la calle con sandalias y falda y apenas al final de la tarde me colocaba un...

Una nueva lista

  Hace unos días mi orientadora (la profesora que dirige mi investigación) me pidió que le hiciera una lista de las “cosas” que había hecho el año pasado en la Maestría, para que ella pudiera redactar una carta dirigida al programa de Sociología Política, solicitando una prorroga de mi beca por un año más. ¡Chanfle! ¿Qué fue lo hice en la maestría el año pasado?. La lista “oficial” que le pasé a ella tenía cosas como las disciplinas en las que me inscribí y que aprobé, los eventos académicos en los que participé, los datos de un artículo que me publicaron en un libro y pare de contar. Ella quedó satisfecha con el listado aquel y también la secretaría de la maestría, que me aseguró la beca por un año más (¡menos mal porque de hacer panes no puedo vivir!), pero yo no. Ocho disciplinas, dos seminarios y una publicación no describirían de ninguna forma este año que pasó y todas las cosas que conseguí hacer gracias a la maestría. Así que aquí va mi lista no oficial aprovechando qu...

Brincando de padeira

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Imaginem uma mulher de 28 anos, que dedicou a maior parte do seu tempo de vida a estudar: Primeiro grau (7 anos) segundo grau (6 anos) e graduação (5 anos). Façam nas suas cabeças a imagem de uma Colombiana (Bogotana) socióloga, que gosta de ler sociologia e de pensar em aqueles problemas complexos da sociedade que a sociologia gosta de fazer ainda mais complexos. Agora bem, imaginem que essa guria foi para o Brasil a fazer um mestrado em Sociologia Política, e que o governo Brasileiro lhe deu uma bolsa de estudos e paga-lhe mensualmente o dinheiro suficiente para se dedicar exclusivamente a estudar. Tentem recriar nas suas cabeças a rutina cotidiana daquela mulher. Terão que incluir várias horas na frente do computador lendo, pesquisando e escrevendo. Mais umas mergulhando em livros de sociologia densos carregados de conceitos complexos e quase não entendíveis (a maioria inúteis). Muitas outras horas sentada numa cadeira de madeira dentro de uma sala de aula, escutando professor...

Una tarde de domingo en Lima

Lima es una ciudad de contrastes, en la que nunca llueve pero hay hermosos jardines llenos de flores de colores por todas partes. Una ciudad clavada en medio del desierto y rodeada de mar. Un lugar lleno de construcciones antiguas, enormes, grisáceas y rusticas junto a edificios modernos llenos de colores, vidrios y adornos. Un espacio donde conviven turistas de todos los colores con más de 8 millones de peruanos. Mientras recorro sus calles no puedo evitar notar un aire medio ficticio, como de querer ser algo que no es, como de parecer una mejor ciudad para los otros, como un “buen” destino turístico.  Camino sin destino, no conozco las calles, tampoco tengo un mapa, no quiero preguntarle a nadie. Deambulo dejandome llevar por un instinto de curiosidad, de asombro, de novedad. Intento evitar ser notada, ando despacio, no me detengo en ningún lugar en especial, voy mirando, escuchando, oliendo. Voy en silencio, quiero pasar desapercibida. Estoy en Miraflores, un barrio turís...

Por estos días hace ya 14 años

Mi inconsciente suele ser mucho más consciente que yo. A mi se me olvidan algunas cosas, me pasan desapercibidas otras tantas, pero mi inconsciente siempre guarda, observa, recuerda y en días como hoy me habla tan fuerte que no puedo ignorarlo. Todo empezó exactamente hace un mes mientras dormía en mi cómoda hamaca, en una calurosa noche de navidad. Estaba en la casa del llano, en Fuente De Oro, donde viven (por ahora) mis abuelos. Siempre he tenido un sueño ligero y suelo despertarme casi con cualquier sonido. Pero no fueron la ranas ni los grillos, sino mi abuelo hablando dormido, el que me sacó de mi plácido sueño. La mayoría de las cosas que decía eran inentendibles, pero una palabra era clarisima: Miller, Miller. Estaba soñando con su hijo menor, con mi tío Miller. Desperté sonriendo, me pareció bellísimo que soñara con él. Que Miller lo visitara en sueños. Que su recuerdo aún deambulara por ahí, aunque fuera en un mundo onírico. Algunos días después, el 6 de enero, mientras dor...

Finalizada e final

Al final todo llega a su fin. Tal vez solo sean finales momentáneos, que serán apenas etapas de momentos más largos llenos de pequeños finales. Final de semestre, final de año, final de aulas , final de la primera etapa de mestrado , trabajos finales. Finalizada y final. No como Soriano “Triste, Solitario y final” pero llegando casi sin alientos. No como Álvaro Campos “…vencido, como se soubesse a verdade” pero si un poco derrotada como si entendiera. Así suelen ser los finales ¿no?. A la larga es en el camino que uno termina dejando toda la energía, llegando exhausto al final. Lo bueno es que como bien diría Drexler se trata de “amar la trama más que al desenlace”.  Hoy hace exactamente nueve meses me embarqué en esta aventura. Largos y cortos nueve meses pasados por verano, otoño, invierno y una linda primavera. Com dias de Praia e de chuva e mais dias de chuva, porque em Floripa chove e chove muito. Com compridas noites de estudo com milhares de leituras sociológicas difíceis...

Falando de corrida

Um bom amigo recomendou-me um livro (um pouco light mas interessante) de Haruki Murakami chamado “Do que eu falo quando eu falo de corrida” ou “ De qué hablo cuando hablo de correr ” em espanhol. Para me convencer ele disse: é um livro de um escritor japonês, faz mais de 25 anos que ele escreve e corre maratonas, ele faz triátlon também, o livro fala da sua experiência como corredor. Beleza, comprei o livro alguns dias depois, e o li em menos de uma semana (eu poderia tê-lo lido num dia só, mas decidi operar com o princípio de “economizar livro” para que o prazer de lê-lo não se esfumasse rapidamente e assim ter um pequeno deleite cada noite durante mais tempo). Murakami é um atleta co m todos los juguetes corre uma maratona a cada ano desde 1982 e tirando alguns poucos anos em que algumas coisas não deram certo, ele tem corrido 27 maratonas até hoje. Wuau !!!. Seu livro conta um pouco sobre o que correr significa para ele, ou melhor, o que ele significa para o jogging . Ele descrev...