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Mexida

As vezes os dias passam um após do outro e parece que tudo vai e vem sem movimentar muito a vida da gente. Passa o tempo e parece que estivéssemos no automático, sem estar bem ali, e os dias se confundem uns com os outros. Mas têm outros em que tudo mexe com a gente, o mundo treme, e tudo fica diferente, como se passasse um furacão feroz que bagunçasse a paisagem da vida. As vezes esses dias vêm um após do outro e o mundo gira e gira e a gente fica meio doida. Pois é, assim são as coisas e não tem muito que se fazer, só viver mesmo. Esses dias em que tudo se mexe, são bem legais pois, marcam um antes e um depois e fazem com que a gente tenha que arrumar tudo de novo, mas já nada fica igual. É como quando você rescreve um texto que foi apagado sem querer, e ainda que a ideia seja a mesma, de alguma maneira, o texto é outro. Não há regras sobre o que mexe com as pessoas, o que movimenta a alguns, detêm os outros. Pois cada pessoa vibra numa longitude de onda diferente. M...

¿Bailamos?

Estoy casi segura que en algún momento de la historia, mejor de mi historia, me enseñaron que son los hombres quienes sacan a bailar a las mujeres. No tuve una clase en el colegio sobre el tema, ni recuerdo a mis padres diciéndomelo, pero me parece que así fue. O por lo menos así actué la mayoría de las veces que salí a bailar. Especialmente cuando salí sola o acompañada sólo de mujeres, porque cuando salí en grupo con amigos y amigas, siempre fue más fácil coordinarnos para bailar. El hecho es que me parece que en algún momento alguien me programó para esperar en el bar a que algún hombre (desconocido) me sacara a bailar, es como si fuera la regla común, la que todos conocen. Las mujeres esperan sentadas en la mesa, de pie cerca a la barra o en los alrededores del bar, haciéndose las desinteresadas, mientras los hombres deambulan con la mirada, buscando posibles candidatas, evaluando, midiendo, contando y luego se lanzan con valor, estiran la mano y preguntan ¿bailas?. Invitar ...

Floripa en bicicleta

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Dentro de cada ciudad hay muchísimas ciudades, cada persona la vive, conoce, siente y sueña de maneras diferentes y ella se va recreando al ritmo de los lugares que visitamos, de los restaurantes en los que comemos, de los caminos que andamos, de las rutas y calles que usamos, de los bares donde bailamos y de las personas con quienes nos encontramos. Pero cada vez que desviamos el camino, que cambianos la ruta, que entramos a un restaurante, un bar, un café nuevo, que nos equivocamos de bus y que conocemos personas diferentes, abrimos la puerta de otras ciudades, vecinas de la nuestra, ciudades que tal vez otros viven, que otros conocen, que otros hacen y rehacen. Cuando elegimos en realidad nos elegimos , así cuando decidimos caminar por un lugar y no por otro, entrar a un lugar y no a otro y acompañarnos de ciertas personas y no de otras, estamos decidiendo la ciudad que queremos y de cierta forma, quienes somos en ella. ¿Cuantas veces ha encontrado una ...

Noite Sinistra

Há momentos da vida em que tudo parece irreal, como se as coisas acontecessem lá fora, como se um conjunto de imagens em movimento passassem pela frente dos olhos, e a vida real não parece mas real nem vida mesmo, apenas um conto que esta sendo contado por alguém de longe. Mas ainda quando a gente sente que não faz parte desse conto, dessas imagens em movimento, desse filme, quando as coisas fogem da realidade e parecem ficção, ainda assim, é a vida e é real, e a gente esta nela, embora quiséssemos que em algumas situações tudo fosse só um filme, onde sempre há possibilidades de ligar as luzes e lembrar ou esquecer da história. Pois é, faz algumas noites eu assisti um filme de terror, um conjunto de imagens em movimento passando na frente dos meus olhos, foi um filme sinistro e por mais que eu tente não consigo ligar as luzes e esquecer da história, que droga!. Sexta à noite, eu estava dançando num lugar muito legal aqui em Floripa, na rua das Rendeiras na Lago...

Reinventese

En caso de rabia intensa, ande un rato en bicicleta, vaya a la playa, golpee una pelota vieja no piense, deje la cabeza quieta, quien sabe ella sola se refresca. Grite con fuerza, sin miedo, ni pereza pida un pollo entero y coma sólo las mejores presas tome una ducha, cante a gritos una música intensa Olvidese de sus esquemas dude de lo que piensa Reinventese sin prejuicios y sin recetas. En caso de aburrimiento, píntese el cabello, póngase un vestido bueno prepárese un daiquiri, váyase de paseo, ignore la rutina, quítese el reloj, apague el teléfono píntese las uñas, cuéntele un chiste al mesero camine a media noche y sin agüero experimente, cambie, búsquese un amor nuevo dude de si mismo Reinvéntese sin dolor y sin conflicto. Si ataca la tristeza corra como atleta, cambie de apariencia váyase de fiesta, baile sobre la mesa tome algunas cervezas, olvídese de la dieta, ande sin zapatos sobre la arena haga algunas apuestas, compre una p...

Muñeco

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Muñeco me carga en su lomo con gran delicadeza bajo el implacable sol del medio día en el Cañón del río Melcocho. Con su paso cansado pero constante, me lleva por entre potreros, bosques, caminos estrechos, puentes y quebradas. Anda como si pasara por una ancha sabana, por pequeños senderos cercados por enormes abismos, desde los cuales el río parece apenas un pequeño hilo de agua. No reniega, no se queja, y no disminuye su paso frente a empinadas subidas, empedradas y lodosas bajadas, ni en las profundas y correntosas quebradas. A veces yo me aferro a la montura y cierro los ojos cuando pasamos por el borde del cañón, y le digo algunas palabras de aliento en esas subidas que parecen ser más fáciles de alcanzar escalando con cuerdas y arneses. Pero Muñeco tiene coraje, es valiente, ha hecho ese camino cientos o tal vez miles de veces, cargando varios kilos de panela, café, maíz, frijol y madera. Conoce cada piedra, cada paso, cada desvío. Sin embargo a pesar de su bravura, le ...

Amar la trama más que el desenlace o viajando hacia Ítaca

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ITACA Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los Lestrigones, ni a los cíclopes ni a la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los Lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tu no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo que sean muchos los días de verano que te vean arribar con gozo, alegremente a pozos que tu antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia y comprar bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano y ámbar, y perfumes placenteros de mil clases. Acude a muchas ciudades de Egipto para aprender y aprender de quienes saben. Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca: llegar ahí...