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30K30A

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Hacer que valga la pena, que quede la marca y que se sienta en todo el cuerpo. Correr uno a uno los años. Un kilómetro por cada uno. Treinta desde el 82 hasta el 2012. Correr para festejar la vida, para recorrer los pasos, para recordar que no fue fácil. Correr la vida, paso a paso, uno a uno, los años, los caminos, los kilómetros vividos, gozados, aprehendidos, compartidos. "Entrenando" en el Llano Para inventarse una buena carrera hay que comenzar cooptando buenos cómplices, los que creen que vale la pena aunque sea una locura. Los que pueden burlarse, reírse, carcajearse, pero se unen al plan como si fuera una idea propia. Los que ayudan a entrenar; los que acompañan los entrenos; los que preparan el desayuno nutritivo después de una hora de corrida; los que acosan para salir a entrenar; los que regalan medias de corrida; los que escuchan los planes una y otra y otra vez sin renegar, o renegando, pero escuchan; los que se emocionan como si fueran ellos los que co...

Dejar(se)

Soltar, despegarse, desprenderse. Dejar de luchar contra la corriente, dejar que las cosas sean por el rumbo que son. Abrir los ojos. Despertar. Tomar las riendas. Darse cuenta de lo que es a tiempo. Colocar la vela en la dirección del viento. Tirar el lastre. Soltar lo que amarra. Liberarse. Arrepentirse si es necesario. Recoger lo propio, lo bueno, lo que vale, lo que ayuda, lo que enseña. Recoger también lo que duele, lo que está cubierto de lágrimas. Respirar profundo. Sentir. Sentirse. Saberse de nuevo. Reconocerse. Avanzar. O Retroceder. O quedarse inmóvil, pero sentirse ligero. Libre para tomar cualquier rumbo. Asegurar los motivos con ahínco. Guardarlos. Dejarlos salir cuando retorne la calma. Dejarlos que desaten la tormenta. Y decidir en medio de ella. Sin esperar ver el sol. Ser uno. Ser radiante. Levantarse con el pie izquierdo. Dejar que sea la voluntad del mundo y sintonizarse a ella. Querer, desear, anhelar con ganas, con fuerza, con firmeza, pero dejar que s...

TAIGA

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Eskiandal Paña Palmer , alias Taiga. Una gata singular, como todos los gatos. Una isleña en la nevera, en Bogotá. Nativa de San Andrés y con espíritu San Andresano. Es de azúcar como los isleños, si llueve no sale de la cama y vive al ritmo del sol, como yo, tal vez eso le heredé a los San Andresanos, a la gente del Caribe, o le aprendí a Taiga. Llegó a mi por casualidad, por descarte, porque no había nadie más que la cuidara y yo tenía muchos ratones en casa. Bueno en realidad no fue casualidad, fue la voluntad casi última de Leono, el  hermoso gato de Mafe, que la escuchó, la encontró, la rescató y después de todo la puso en mis manos. Taiga no tenía ni 2 meses cuando me encontró, yo pasaba por los 22 años. Era horrible, horripilante, la gata más fea que hubiera visto en toda mi vida. Flaca, sin pelo, con una cabeza gigante y cara de loca. Tal vez eso había heredado de su ex-dueño. Un loco que la policía había sacado a la fuerza de una casa al frente de la mía, que se fu...

Enmendarse

Lo bueno de encontrar lo que no se quiere es aprender a diferenciar, a agudizar el ojo. Hace parte de mejorar las habilidades del cazador, hace parte del proceso de encontrar justamente lo que uno quiere. Es como cuando se pierde el camino. Justo cuando uno lo pierde se da cuenta que él existía y que tenía un sentido. Entonces perderlo hace parte de tenerlo, entenderlo y reencontrarlo. Lidiar con lo que no es, con lo que no gusta, con lo que está lleno de conflictos y contradicciones, es lidiar justamente con el lado oscuro de uno mismo. Y hace parte del proceso de entenderse, de conocerse, de saberse. Y es que no se llegó al mundo sabiendo exactamente quién uno es, qué lo daña o arregla y qué cosas a uno le gustan o no. La vida es un extraño y encantador tiempo para conocerse, descubrirse y aprender a lidiar con uno mismo. Y mientras se transita ese camino aparecen otros y otras (personas, animales, historias, libros, músicas, paisajes, películas, vidas, silencios y ruidos)...

O jeito

Importam as palavras, seu sentido, a intenção o que carregam, o que levam o que têm por dentro importa. Tudo o que dito tem um sentido uma razão, um objetivo ainda que se desconheça que não se sinta. Tudo o que é dito vale ainda que se esqueça, que fique viajando no vento e ninguém o escute, o entenda. Valem as histórias, as acusações, as ideias transmitidas, as mensagens soltas cada uma soma, adiciona, anexa. Mas o pior, mais que qualquer outra coisa o pior, sempre é a forma, a maneira, o jeito. Doem as palavras, seu sentido, seu conteúdo mas a forma o estilo, o jeito esse faz uma ponte, uma ligação, uma estrada que conecta, que conduz, que permite que elas, as palavras passem direto sem oposição e cheguem, se acomodem justamente onde mais ferem, onde realmente doem.

Señales

Luces brillando en lo oscuro, la favela que al fondo despierta, nubes bajas jugando con las piedras altas que decoran Rio y se difuminan allá en el horizonte. Sexto piso, balcón colgando, una figura femenina que respira pausadamente entre sollozos. Camino cerrado, sin salida. Ojos que no reconocen más la luz, sentidos que ya no sienten, que ya no entienden. Una demanda, un clamor, una súplica, un pedido, una señal. Imposible ver en medio de la tormenta. Una invocación casi ritual, la necesidad intensa de una marca, de una huella, de un indicio. La creencia que de alguna forma todo tiene un sentido, sigue un camino, tiene un fin, un destino. Atrás entre montañas el cielo abre, el sol brilla, las nubes se disipan, amanece sobre Rio. La vida se orienta, la rutina se alienta. El tren, el metro, el bus, los túneles, puentes, vías, autopistas, salidas. La agitada ciudad con espíritu de pequeño pueblo se despierta, sin dar mayores señales, sin arrojar una huella, sin dejar marcas sobre ...

Bicho de sete cabeças

"Não tem dó no peito Não tem jeito Não tem ninguém que mereça Não tem coração que esqueça Não tem pé, não tem cabeça Não dá pé, não é direito Não foi nada E você fez Um Bicho de Sete Cabeças.." Zé Ramalho Você nasce, cresce, vive, vivencia sofre, apreende, inventa uma vida,  e enquanto vive você constrói, cria, dá vida a um bicho de sete cabeças. Cada pessoa vai pelo mundo carregando seu próprio bicho tentando matar uma a uma as cabeças que atentam com afogá-lo com se alimentar de você de seus medos, de suas restrições, de suas penas, de suas dores. E você luta, às vezes encontra formas simples de cortar as cabeças de converter seu monstro num pequeno ser que não atenta, que não lhe tenta E você quase acredita em que ele já não lhe afeta Que nunca você foi de verdade amedrontado, asfixiado, E até celebra por ter ganhado a guerra Como se de verdade umas poucas batalhas resumissem tudo Como se acabando o bicho também se extinguissem os medos, penas e dor...