Postagens

TURNING POINT

Chegar ao ponto em que tudo é possível. Um ponto cheio de opções, de caminhos, de portas esperando para serem abertas. Milhões de opções querendo serem levadas em conta. Nenhuma obrigação definitória. Nenhuma resposta pronta. Só perguntas em aberto e um leque de possibilidades. Procurar as portas que se parecem com aquelas que já foram abertas antes. Percorrer novos caminhos que lembram os já andados. Melhor esquecer tudo e recomeçar de novo. Se jogar de olhos fechados em qualquer caminho incerto. Escolher o que nunca antes se conheceu. Jogar fora o familiar, o seguro, o normal e o claro. Atacar o desconhecido como uma fera ataca sua presa. Reinventar uma trilha nova, diferente, pessoal e única. Passear por lugares jamais visitados, falar com pessoas totalmente diferentes, se jogar nos braços de quem se dispor a dar um ótimo abraço sem nada em troca. Cheirar novos ares. Esquecer. Apreender de novo. Abandonar as roupas usadas que já tem a forma do nosso corpo. Sair nu. Esquecer a ...

Minha pulsera de miçangas

Imagem
A meu avô Carlos Martín que renasceu das cinzas enquanto eu fazia esta dissertação, a minha avó Elsa e às pessoas guerreiras e belas do Cânion do rio Melcocho, que já renasceram e reviveram muitas vezes apesar de tudo. Fazer uma dissertação é como tecer uma pulseira de miçangas. Primeiro há que colocar os fios de urdidura, esses são os que seguram todo o tecido e que vão de lado a lado no tear, eles são esses valores, esses impulsos, essas ideias e essas pessoas que seguram, suportam e dão forma a todo o trabalho. Por cima desses fios tece-se a trama, aquele fio às vezes chamado de razão, que vai juntando uma a uma as pequenas pepitas de cores que formam desenhos e formas. Miçangas como autores, teorias, mapas, entrevistas, palavras, figuras, hipóteses e ideias novas, que vão sendo tecidas cuidadosamente até conseguir um desenho único e próprio. No final ainda que sejam os fios de urdidura os que suportam todo o desenho, eles não são vistos, mas são os que fazem possível toda ...

30K30A

Imagem
Hacer que valga la pena, que quede la marca y que se sienta en todo el cuerpo. Correr uno a uno los años. Un kilómetro por cada uno. Treinta desde el 82 hasta el 2012. Correr para festejar la vida, para recorrer los pasos, para recordar que no fue fácil. Correr la vida, paso a paso, uno a uno, los años, los caminos, los kilómetros vividos, gozados, aprehendidos, compartidos. "Entrenando" en el Llano Para inventarse una buena carrera hay que comenzar cooptando buenos cómplices, los que creen que vale la pena aunque sea una locura. Los que pueden burlarse, reírse, carcajearse, pero se unen al plan como si fuera una idea propia. Los que ayudan a entrenar; los que acompañan los entrenos; los que preparan el desayuno nutritivo después de una hora de corrida; los que acosan para salir a entrenar; los que regalan medias de corrida; los que escuchan los planes una y otra y otra vez sin renegar, o renegando, pero escuchan; los que se emocionan como si fueran ellos los que co...

Dejar(se)

Soltar, despegarse, desprenderse. Dejar de luchar contra la corriente, dejar que las cosas sean por el rumbo que son. Abrir los ojos. Despertar. Tomar las riendas. Darse cuenta de lo que es a tiempo. Colocar la vela en la dirección del viento. Tirar el lastre. Soltar lo que amarra. Liberarse. Arrepentirse si es necesario. Recoger lo propio, lo bueno, lo que vale, lo que ayuda, lo que enseña. Recoger también lo que duele, lo que está cubierto de lágrimas. Respirar profundo. Sentir. Sentirse. Saberse de nuevo. Reconocerse. Avanzar. O Retroceder. O quedarse inmóvil, pero sentirse ligero. Libre para tomar cualquier rumbo. Asegurar los motivos con ahínco. Guardarlos. Dejarlos salir cuando retorne la calma. Dejarlos que desaten la tormenta. Y decidir en medio de ella. Sin esperar ver el sol. Ser uno. Ser radiante. Levantarse con el pie izquierdo. Dejar que sea la voluntad del mundo y sintonizarse a ella. Querer, desear, anhelar con ganas, con fuerza, con firmeza, pero dejar que s...

TAIGA

Imagem
Eskiandal Paña Palmer , alias Taiga. Una gata singular, como todos los gatos. Una isleña en la nevera, en Bogotá. Nativa de San Andrés y con espíritu San Andresano. Es de azúcar como los isleños, si llueve no sale de la cama y vive al ritmo del sol, como yo, tal vez eso le heredé a los San Andresanos, a la gente del Caribe, o le aprendí a Taiga. Llegó a mi por casualidad, por descarte, porque no había nadie más que la cuidara y yo tenía muchos ratones en casa. Bueno en realidad no fue casualidad, fue la voluntad casi última de Leono, el  hermoso gato de Mafe, que la escuchó, la encontró, la rescató y después de todo la puso en mis manos. Taiga no tenía ni 2 meses cuando me encontró, yo pasaba por los 22 años. Era horrible, horripilante, la gata más fea que hubiera visto en toda mi vida. Flaca, sin pelo, con una cabeza gigante y cara de loca. Tal vez eso había heredado de su ex-dueño. Un loco que la policía había sacado a la fuerza de una casa al frente de la mía, que se fu...

Enmendarse

Lo bueno de encontrar lo que no se quiere es aprender a diferenciar, a agudizar el ojo. Hace parte de mejorar las habilidades del cazador, hace parte del proceso de encontrar justamente lo que uno quiere. Es como cuando se pierde el camino. Justo cuando uno lo pierde se da cuenta que él existía y que tenía un sentido. Entonces perderlo hace parte de tenerlo, entenderlo y reencontrarlo. Lidiar con lo que no es, con lo que no gusta, con lo que está lleno de conflictos y contradicciones, es lidiar justamente con el lado oscuro de uno mismo. Y hace parte del proceso de entenderse, de conocerse, de saberse. Y es que no se llegó al mundo sabiendo exactamente quién uno es, qué lo daña o arregla y qué cosas a uno le gustan o no. La vida es un extraño y encantador tiempo para conocerse, descubrirse y aprender a lidiar con uno mismo. Y mientras se transita ese camino aparecen otros y otras (personas, animales, historias, libros, músicas, paisajes, películas, vidas, silencios y ruidos)...

O jeito

Importam as palavras, seu sentido, a intenção o que carregam, o que levam o que têm por dentro importa. Tudo o que dito tem um sentido uma razão, um objetivo ainda que se desconheça que não se sinta. Tudo o que é dito vale ainda que se esqueça, que fique viajando no vento e ninguém o escute, o entenda. Valem as histórias, as acusações, as ideias transmitidas, as mensagens soltas cada uma soma, adiciona, anexa. Mas o pior, mais que qualquer outra coisa o pior, sempre é a forma, a maneira, o jeito. Doem as palavras, seu sentido, seu conteúdo mas a forma o estilo, o jeito esse faz uma ponte, uma ligação, uma estrada que conecta, que conduz, que permite que elas, as palavras passem direto sem oposição e cheguem, se acomodem justamente onde mais ferem, onde realmente doem.